La separación o el divorcio pueden conllevar varios desajustes que requerirán nuevas adaptaciones para las personas implicadas.
Las separaciones generalmente se preceden de un período en el que los miembros de la pareja se alinean con comentario detractores o se ignoran entre ellos. Esto suele provocar una disminución de la autoestima y la afluencia de profundas emociones que afectan al grado de adaptación de la pareja, a su nueva vida en solitario y en caso de haber hij@s, una afectación de su estabilidad emocional.
El divorcio causa un fuerte desajuste de adaptación en todos los miembros de la familia. Los problemas que se presentan son considerados como fuertes estresores tanto para la pareja como para l@s hij@s. Los divorcios o separaciones no debidamente resueltos son estresores crónicos con alta probabilidad de acumularse y asociarse a otros acontecimientos que constituyen a la desaparición de la familia.
Los estresores procedentes de la conflictiva relación matrimonial revisten gran importancia para la predisposición, precipitación y mantenimiento de desórdenes, tanto en el plano familiar como en el plano personal de cada uno de los miembros.
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